Declan
Español 220
Ensayo
V1
La Matanza Hecha de Pereza
La matanza de Santiago Nasar en Crónica de una muerta anunciada no se podía haber estado dejado. “Nunca hubo una muerta más anunciada” (49). En un pueblito de Colombia, todos sabían de las intenciones de los gemelos Vicario – claro que iban a matar a Santiago. Pero que nadie hizo nada para impedir a los gemelos no significa que era el destino de Santiago para morirse. Era destino que mató a Santiago porque en un destino, hay un poder abstracto que actua por la gente. También, en la matanza de Santiago, hay un poder abstracto que sí que podemos nombrar, uno que todo el mundo tiene.
Primero será importante definar lo que es destino. A mí me parece que destino es algo que definitamente pasará. Hagan lo que hagan un mil de personas, la cosa destinada siempre estará. Una cosa destinada tiene partes que son predestinadas, que no pueden estar cambiado mientras la cosa esté pasando. También encontré dos definiciones del destino por el internet. Traducido, uno dice: “Unos eventos predeterminados que muchas veces están considerados un poder irresistible.” (m-w.com). Un otro diccionario cuenta que destino es “hado (‖ fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos)” (buscon.rae.es). Así que si algo pasa por el razón que un poder abstracto actuaba por la gente, ese algo es destino. También, si algo no es destino, no habrá ningún poder abstracto actuando a la gente.
Con ésta información, y con consejo del libro, podemos decidir si la matanza brutal de Santiago en “Crónica de una muerte anunciada” fue por destino o culpabilidad. Pues, lo que es importante es lo que pasó después de que los gemelos decidieron matar a Santiago, y antes de que lo mataran. Todo que pasó entre esos eventos nos contará si había un poder “irresistible” que actuaba a la gente. Los eventos empezaron con los gemelos Vicario yendo a la tienda del carnicero Faustino Santos, quien era un amigo suyo. Digo que los eventos comencieron ahí porque aka los gemelos dijeron sus noticias al primer hombre, Faustino Santos. Los gemelos contaron, “Vamos a matar a Santiago Nasar” (51). Pero al oír eso, Santos quedaba inseguro, y lo contó a un agente de la policía poco después. El agente iba a la tienda para comprar parte del desayuno del alcalde. Eso significa que Santos hizo solamente eso para dejar que pasara la matanza. Solamente le regaló la culpabilidad a otro. Y el agente, pues, él también ayudó con nada más que contarselo a otro, al alcalde. Pero antes de eso, visitó a la tienda de Clotilde Armenta. Era coincidencia que los gemelos también estaban ahí. Los gemelos le contaron sus planes a Clotilde, diciendo que ellos no hacían nada más que andar “buscando para matarlo” (53). Clotilde fue imediatamente para contar lo que oyó a su esposo, Don Regelio de la Flor. Pero él ni guardó la información para contarsela a otro. Solamente dijo a su marida, “No seas pendeja, ésos no matan a nadie, y menos a un rico.” Dijo eso medio dormido. De todos modos, Leandro Pornoy, el agente, le contó sus noticias al alcalde, Lázaro Aponte. Lázaro había resuelto tantos problemas la noche pasada que no estaba dispuesto hacer más ese día. Hizo todo que de verdad quería hacer; les quitó los cuchillos de los gemelos, y nada más. En realidad, Aponte no se acordó de la matanza hasta que vio a Santiago en el puerto, “y entonces se felicitó por haber tomado la decisión justa” (56). Vio a Santiago antes de que Santiago muriera. Eso nos cuenta que Aponte también hizo solamente lo que pudo hacer sin mucho esfuerzo. Hasta el párroco sabía que iban a matar a Santiago. Clotilde Armenta le contó las intenciones de los gemelos al párroco cuando él pasó cerca de su casa. Pero él no sabía qué hacer, y quería que la autoridades civiles hicieran algo. Es verdad que justo cuando el párroco cruzó la plaza, se le olvidó todo de la matanza que iba a pasar. Todos que sabían, especialmente los importantes que sabían, no pusieron mucho esfuerzo a ayudar a Santiago. Santiago no podía estar matado por la pereza del pueblo. Rogelio no quería despertarte, Clotilde no quería decirle a Santiago sola, Lázaro Aponte no quería que una más muerte le molestara a él, Leandro Pornoy no tenía la iniciativa para hacer más que contarselo a otro, y, peor que todos los demás, hasta el párroco no hizo lo que debió de haber hecho.
Podemos ver que sí que había un poder irresistible, un poder abstracto, en esa matanza. La poder irresistible era la pereza, una cualidad que todo el mundo tiene. Y, porque había un poder abstracto, la matanza tiene que haber estar hecha por destino, y por ni cosa más. Sí que la muerte no podía haber estado dejado, porque nosotros todos tenemos pereza. Así que la muerte de Santiago fue por destino.